Qué ver en la Mezquita de Córdoba

La Mezquita-Catedral de Córdoba reúne dentro del mismo edificio varias zonas que corresponden a épocas y funciones muy distintas. La sala hipóstila conserva la estructura de la antigua mezquita aljama con su bosque de columnas y arcos bicolores. La maqsura y el mihrab concentran la parte califal más refinada del conjunto. La Capilla Mayor, el Crucero y el Coro añaden la gran intervención catedralicia. Y el Patio de los Naranjos, la Puerta del Perdón y la Torre Campanario completan el recorrido por el exterior.

Con más de 22.000 metros cuadrados de superficie, 174 metros de largo y 128 de ancho, es la tercera mezquita más grande del mundo y Patrimonio de la Humanidad desde 1984. A continuación puedes ver cómo se organiza el monumento y qué encontrarás en cada una de sus zonas principales.

Cómo se organiza el conjunto de la Mezquita-Catedral

Por un lado está la parte islámica, con la sala de oración y sus sucesivas ampliaciones que fueron creciendo desde Abderramán I en el 785 hasta Almanzor en el 987. Por otro, la parte cristiana, con la Capilla Mayor y el Coro que se levantaron dentro de la propia sala de oración a partir de 1523. A eso se suman el Patio de los Naranjos como antiguo espacio de abluciones y la Torre Campanario, que integra dentro de sí los restos del alminar del siglo X.

Esta superposición de épocas es lo que hace único al monumento. No se trata de una mezquita y una catedral separadas, sino de un mismo espacio donde conviven ambas lecturas. La visita guiada ayuda a entender cómo se fue construyendo cada parte y por qué el resultado final no se parece a ningún otro edificio en el mundo.

Las zonas de la Mezquita-Catedral

Sala hipóstila: columnas y arcos bicolores

El interior de la Mezquita se entiende por su estructura: una sala de oración organizada en naves con doble arcada sobre columnas. Se citan en torno a 850 columnas de jaspe, ónice, mármol, granito y pórfido, y la ampliación de Almanzor llevó el total a diecinueve naves de norte a sur con cerca de 600 arcos.

La doble arcada fue una solución constructiva para ganar altura: un arco de herradura en la parte inferior y un arco de medio punto en la superior. Las columnas visigodas originales resultaban demasiado bajas para los musulmanes, por lo que añadieron pilares sin derribar los arcos anteriores. Para el color alterno se utilizaron dovelas de ladrillo rojo y caliza amarilla, creando el aspecto único del bosque de columnas.

En la mezquita fundacional de Abderramán I (785), todas las columnas y capiteles fueron reutilizados de edificios romanos y visigodos. Abderramán II (833-852) prolongó las arquerías en ocho tramos más. Alháken II (961) amplió la sala 45 metros hacia el sur. Y Almanzor (987) extendió el edificio ocho naves hacia el este, dejando el mihrab descentrado. En esta última zona los arcos ya no combinan ladrillo y piedra, sino que están hechos enteramente de piedra caliza pintada de rojo donde corresponde: una investigación reciente con escáner láser 3D ha confirmado que el diámetro medio de las columnas es de 44 centímetros y la distancia entre ellas de 315 centímetros, cifras distintas a las que circulaban en publicaciones anteriores.

Maqsura y mihrab

El mihrab se ubica dentro del espacio de la maqsura, en la zona central del muro de quibla. Esta parte se vincula a la ampliación de Alháken II (tras el año 965) y fue el primer mihrab que da paso a un pequeño habitáculo en vez de albergar un simple nicho en la pared: un acceso en arco de herradura a una cámara octogonal cubierta por una cúpula en forma de concha.

Toda esta zona está decorada con mosaicos bizantinos sobre fondo de oro y bronce. Los artesanos llegaron de Constantinopla enviados por el emperador Nicéforo II Focas entre 963 y 969, con diecinueve colores y teselas de pasta vítrea cubiertas de una fina lámina de oro. El conjunto recrea el Jardín Celestial.

La maqsura se remata con tres cúpulas nervadas, la central alcanzando los 15,40 metros de altura, con arcos polilobulados y entrecruzados que no se repiten en ningún otro punto del edificio.

Capilla Mayor, Crucero y Coro

Es la parte cristiana más identificable del recorrido. Capilla Mayor, Crucero y Coro forman el gran bloque central añadido en época catedralicia. Las obras comenzaron en 1523 a propuesta del obispo Alonso Manrique y no se completaron hasta 1607, pasando por los arquitectos Hernán Ruiz I, Hernán Ruiz II y Juan de Ochoa.

El retablo mayor, en estilo manierista, fue diseñado por Alonso Matías a partir de 1618. Bajo la cúpula del crucero se encuentra la lápida del obispo Leopoldo de Austria, tío de Carlos V y principal impulsor de la obra catedralicia.

El coro alberga una sillería tallada por el escultor sevillano Pedro Duque Cornejo entre 1748 y 1757 en madera de caoba importada de Cuba: 106 sillas ensambladas sin un solo clavo. Duque Cornejo dedicó los nueve últimos años de su vida a esta obra y falleció dos semanas antes de su inauguración.

Patio de los Naranjos

El Patio de los Naranjos es el antiguo patio de abluciones del conjunto, un recinto cerrado de 130 metros de largo por 50 de ancho rodeado de galerías porticadas y con seis puertas al exterior. Fue construido por el emir Hisham I en el siglo VIII y ampliado durante las sucesivas fases constructivas de la mezquita.

El patio musulmán dio paso al patio cristiano en una intervención del obispo Francisco de Reynoso (1597-1601), que ordenó las hileras de naranjos como continuidad visual de las columnas de la sala de oración. Bajo los naranjos existe un amplio aljibe que aseguraba el agua para las abluciones.

Puerta del Perdón

La Puerta del Perdón es el acceso principal más reconocido hacia el Patio de los Naranjos. Fue concluida en marzo de 1377 por orden de Enrique II de Castilla, que asumió todo el coste de la obra.

Es una gran puerta de 9,45 metros de alto por 1,93 de ancho, en madera de pino cubierta de hojas de bronce decoradas con lazos y letreros cúficos, con dos arcos túmidos entre los que se abre un espacio con cúpula barroca. En las enjutas del arco exterior se encuentra el escudo de armas de Juan I, que incluye tanto Castilla como Portugal.

El arquitecto Sebastián Vidal la reformó en 1650 tras la construcción del nuevo campanario.

Torre Campanario

La torre actual integra el pasado del conjunto: del alminar musulmán a la torre campanario cristiana. Se documenta un alminar levantado por Abderramán III en 951-952 con más de 40 metros de altura, hoy embutido en la torre cristiana.

La torre que se admira hoy fue construida entre 1593 y 1617 por Hernán Ruiz III rodeando los restos del alminar, tras un terremoto en 1589. Se eleva 54 metros, equivalente a un edificio de 16 plantas, la estructura más alta de Córdoba.

Posteriormente, Juan Sequero de Matilla añadió el cuerpo del reloj, y en 1664 Gaspar de la Peña colocó una nueva cúpula en la cima sobre la que se asienta la figura de San Rafael, custodio de Córdoba, obra de Pedro de la Paz y Bernabé Gómez del Río.

Qué ver en la Mezquita de Córdoba si es tu primera vez

Si no puedes dedicar una visita completa al conjunto, la prioridad suele estar en la sala hipóstila y el mihrab. Es la parte más buscada y la que concentra la doble lectura islámica que hace único al monumento: el bosque de columnas con los arcos bicolores y la zona califal con los mosaicos bizantinos.

La segunda elección depende del tipo de recorrido que te interese. Si prefieres la parte cristiana, la Capilla Mayor y el Coro aportan esa lectura. Si te interesa más la parte exterior, el Patio de los Naranjos y la subida a la Torre Campanario completan la visión del conjunto.

  • 1Sala hipóstila y mihrab, como parte principal
  • 2Capilla Mayor y Coro, si quieres completar con la parte catedralicia
  • 3Patio de los Naranjos, como parada complementaria
  • 4Torre Campanario, si quieres añadir la subida (horario y cupo propio)

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