Sala hipóstila: columnas y arcos bicolores
El interior de la Mezquita se entiende por su estructura: una sala de oración organizada en naves con doble arcada sobre columnas. Se citan en torno a 850 columnas de jaspe, ónice, mármol, granito y pórfido, y la ampliación de Almanzor llevó el total a diecinueve naves de norte a sur con cerca de 600 arcos.
La doble arcada fue una solución constructiva para ganar altura: un arco de herradura en la parte inferior y un arco de medio punto en la superior. Las columnas visigodas originales resultaban demasiado bajas para los musulmanes, por lo que añadieron pilares sin derribar los arcos anteriores. Para el color alterno se utilizaron dovelas de ladrillo rojo y caliza amarilla, creando el aspecto único del bosque de columnas.
En la mezquita fundacional de Abderramán I (785), todas las columnas y capiteles fueron reutilizados de edificios romanos y visigodos. Abderramán II (833-852) prolongó las arquerías en ocho tramos más. Alháken II (961) amplió la sala 45 metros hacia el sur. Y Almanzor (987) extendió el edificio ocho naves hacia el este, dejando el mihrab descentrado. En esta última zona los arcos ya no combinan ladrillo y piedra, sino que están hechos enteramente de piedra caliza pintada de rojo donde corresponde: una investigación reciente con escáner láser 3D ha confirmado que el diámetro medio de las columnas es de 44 centímetros y la distancia entre ellas de 315 centímetros, cifras distintas a las que circulaban en publicaciones anteriores.
